(Laura Cano /17/07/2012 / cambio personal, salud y bienestar)
1. Ponte en su lugar y sé objetivo: La idea es ayudar a los demás
sin resultar distantes ni implicarnos emocionalmente en sus problemas. Así
podrás estar libre para prestar la mejor asistencia.
2. Identifica los sentimientos
del otro: Escucha con atención lo que te
dice y lo que no te dice. Observa sus gestos, su tono de voz, haz las preguntas
que sean necesarias para identificar qué es lo que está sintiendo.
3. Comunícale que lo has
captado: No te conformes con descubrir
sus sentimientos. Hazle saber que has percibido lo que siente. Puedes hacerlo
explícitamente, aunque también hay pequeños gestos que pueden demostrárselo.
4. Empatizar no significa
implicarse: No es lo mismo captar la
angustia del otro que angustiarse. Cuando además de percibir el sentimiento,
nos lo hacemos nuestros, dejamos de ser una ayuda para el otro. Hay que
evitarlo.
5. Adapta tu comunicación: Modula tu comunicación
conforme al sentimiento que identificas. Puedes mostrarte muy expresivo si has
captado alegría o muy íntimo si lo que has percibido es tristeza.
6. No intentes siempre dar
soluciones: La gente no espera que podamos
resolver siempre sus problemas. Muchas veces sólo espera poder compartirlos con
alguien que los comprenda.